viernes, 26 de agosto de 2016

Querido Álex del futuro:

Querido Álex del futuro:

Para. Dedícame cinco minutos de tu tiempo. Antes de nada, escucha "River flows in you" mientras lees esta carta. 

Ahora puedes continuar:

No sé que habremos hecho de nuestra historia. ¿Seguimos juntos o escogimos caminos separados?¿Cumplimos todos los planes que tenía para los dos? Dime, ¿a cuántos sitios hemos viajado?¿Nos quitamos el reloj para que el tiempo se pare, sin la presión de querernos en minutos contados?

Hay tantas cosas que me muero por saber, como por ejemplo, cómo llevamos la convivencia, si conseguimos una bañera lo suficientemente grande como para poder disfrutar de nuestras horas de magia, si por fin me enseñaste a tocar esa canción o si me cumpliste el antojo de tener una chimenea.

Me gustaría saber si todavía sigues haciéndome cosquillas, si sigo odiando que me lamas la punta de la nariz o si seguimos tan apasionados como cuando teníamos dieciocho. Si aún me enseñas canciones, te quejas de cómo aparco, de que las enfermeras estudiamos poco o cualquier otro tema que sabes que me hace estallar. Pero luego me abrazas, me besas y pienso que existe la felicidad, y está en la misma almohada que yo.

Quisiera saber si fue fácil, si nos queremos con la misma fuerza, o más. Quisiera saber si marqué tu vida, si fui especial, si te demostré a tiempo lo mucho que te amaba.

¿Tenemos hijos, a Miguel?¿Tenemos dos perros, Goku y Oddie?¿Cómo fue nuestra boda, en una iglesia o en un lago al aire libre?¿A dónde fuimos de luna de miel?¿Se arreglaron todos nuestros problemas familiares?¿Conseguimos trabajo en el hospital?¿Logramos nuestros sueños?

Espero que todo el trabajo que están haciendo nuestros yos del 2016 valiera la pena. No me imagino que no funcionase, si de ser así y estás leyendo esto: Tranquilo, iré a buscarte. Como siempre digo, aprendí que no puedes dejar que se marchen las personas que llenan tu vida de magia, de ilusión. Por ese mismo motivo, sé que volveré a tu vida. Confío en que mi futuro yo no me decepcione y siga mis ideales. Si tantos años fueron un quiero y no puedo ¿Quién dice que no puede volver a pasar?¿Quién dice que esto, mi presente, no ha sido solo una toma de contacto y lo mejor está por llegar? Y si todavía no aparecí tocando tu puerta, búscame. Te lo suplico. No me dejes ir, aunque a veces sea cabezona y me pueda el orgullo. Nunca tengas miedo de intentarlo conmigo.

A estas alturas de la carta, las lágrimas y un nudo en la garganta quisieron aparecer porque hasta ellos te aman. Eso es lo que provocas en mí, que te ame con cada milímetro de mi cuerpo. Que adore lo que me encanta, como que me acaricies el pelo o me beses la frente, y que acepte lo que odio, como que digas que no soy cariñosa. Te quiero con todo, incluso con esos lametones de cara que detesto. 

Como ves, siempre me quedo con lo bueno, contigo no puedo guardar rencor, contigo me olvido hasta de cómo se respiraba. Puede que a veces no verbalice todo esto que siento, pero es imposible explicar como puedo sentir todo esto tan grande. Te amo, siento el amor más puro y sano que jamás imaginé sentir cuando eramos niños y jugábamos a ser príncipes.

Ojalá estemos leyendo esto juntos. 

Si no es así, BÚSCAME.

Sé que no era el final porque estoy enamorada de ti. De eses amores que no se olvidan ni aunque me arranquen el hipocampo y pierda toda mi memoria a largo plazo. 

Siempre vas a ser especial, Álex, inolvidable.



viernes, 25 de marzo de 2016

Hoy es día de fiesta en mi casa.

He vuelto

Existen sonidos preciosos
como una melodía
de Ludovico Einaudi.

Y luego existen otros
como tu llave
abriendo mi puerta,
cayéndose sobre mi mesa.

Pero aún existen más,
como el tintineo de una cuchara
sobre tu taza de café,
en mis mañanas.

Y estos últimos,
juro que podrían ser eternos.

sábado, 2 de enero de 2016

¿Huir?

¿Qué se supone que debes hacer cuando quieres tanto a alguien que te taladra el pecho?
¿Huir?¿Quedarte sangrando?
¿Qué se debe hacer cuando no eres suficiente?
Me paso las noches inundando la habitación. Te he llorado tanto que hasta mi almohada sufre.
Siempre supe que eso del amor es un falso amigo. Primero, rozas el cielo, hueles las nubes, escalas montañas...Pero de repente, una piedra se escapa y caes, en picado, sin protección, sin oportunidades.
Porque mi vida, lo siento, pero sé que me vas a romper.
Sé como va a acabar esta historia de hace años que apenas acaba de empezar. Lo sabía antes y nunca lo quise aceptar.
Tengo miedo, te repito, te grito, te suplico...Pero tú nunca me escuchas.
El problema de quererte es que aunque yo removiera cielo y tierra por un último beso, sé que tú no harías lo mismo. Pero te quiero.
Pero te quiero. Te quiero. Y aunque me ahogara en mi propio llanto no sería capaz de dejarte ir.
Cariño, aunque me rompieras el corazón en mil pedazos te seguiría queriendo con cada uno de los trozos.
Y ese es mi gran problema, que eres tú, soy yo....y el nosotros se me resiste.
Ayuda. Mis ojos gritan que ya les duele amar.

martes, 29 de diciembre de 2015

Desahogo parcial.

Yo, que soy todo corazón,
que me rompo si me rozas
y me rozo si te acercas...

Yo, que lo único que sé hacer es quererte, no puedo evitar compararme con tus musas, tan perfectas...Ellas tienen unas piernas que dan vértigo, unos ojos tan brillantes como sus sonrisas y el carmín rojo impecable en sus labios. En mí lo único que brilla es la tristeza, que pasea de la mano con mi inseguridad. Mis piernas tienen más arañazos que la bici vieja del desván y mis labios están cortados porque ya no los besas.

Déjame decirte, corazón, que no puedo darte nada que ellas no te den. Y créeme, amor mío, que tiemblo todas las noches pensando en el qué sería de mi si tú decidieras cambiarme. Y sólo encontré una respuesta:
Yo perdería al chico de mi vida, pero tú...
Tú perderías unas manos que se enamoraron de tu espalda, unos ojos que echarían de menos tu sonrisa, y lo más importante; una chica que te iba a amar incondicionalmente.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Muérdeme

Te adaptas tan bien a mi cintura, que confundo bailar contigo con poesía. Me besas tan despacio, que confundo tus labios con amor. Por eso, mi vida, bésame rápido, que me llevo mal con las ilusiones y mi corazón siempre acaba sollozando. Muérdeme, recuérdame a que estamos jugando.

Vueltas.

La primera vez que te tuve 
a milímetros de distancia, 
acababas de regalarme un concierto 
privado
de mis canciones favoritas
a piano. 
Dime,
como querías que no me volviesen loca 
tus manos. 
La primera vez
que tuve ganas de besarte 
estaba a menos de dos milímetros de ti. 
Y lo peor no fue aguantar la tentación 
de morderte los labios, 
créeme, 
sino saber el porqué.
 
Te busqué en una fiesta en la playa,
eran las tres y tú no me besaras, 
eran las seis y el alcohol recorría mis venas. 
Buscaba en otras tu boca,
buscaba en otros tu esencia,
Otro intento fallido que sumar a la colección,
porque cariño,
nadie se compara a ti.
Te ibas y volvías
te marchabas y venías.

Casi dos años después me buscaste,
lo recuerdo bien,
"No intentes evitar lo inevitable"
me dijiste,
me agarraste,
me llevaste a tus labios
y en ese momento supe que la felicidad,
no solo existe,
sino que me estaba besando.

Hoy estás aquí, escuchando Ludovico Einaudi
pero el miedo de perderte no cesa, 
el sabor de echarte de menos
no se va de mi boca. 
Así que déjame decirte que
si te marchas arañándome la piel, 
que sea sin excusas. 
Si te quedas besándome la espalda, 
que sea para siempre.