Innocent peach
viernes, 26 de agosto de 2016
Querido Álex del futuro:
viernes, 25 de marzo de 2016
He vuelto
como una melodía
de Ludovico Einaudi.
Y luego existen otros
como tu llave
abriendo mi puerta,
cayéndose sobre mi mesa.
Pero aún existen más,
como el tintineo de una cuchara
sobre tu taza de café,
en mis mañanas.
Y estos últimos,
juro que podrían ser eternos.
sábado, 2 de enero de 2016
¿Huir?
¿Huir?¿Quedarte sangrando?
¿Qué se debe hacer cuando no eres suficiente?
Me paso las noches inundando la habitación. Te he llorado tanto que hasta mi almohada sufre.
Siempre supe que eso del amor es un falso amigo. Primero, rozas el cielo, hueles las nubes, escalas montañas...Pero de repente, una piedra se escapa y caes, en picado, sin protección, sin oportunidades.
Porque mi vida, lo siento, pero sé que me vas a romper.
Sé como va a acabar esta historia de hace años que apenas acaba de empezar. Lo sabía antes y nunca lo quise aceptar.
Tengo miedo, te repito, te grito, te suplico...Pero tú nunca me escuchas.
El problema de quererte es que aunque yo removiera cielo y tierra por un último beso, sé que tú no harías lo mismo. Pero te quiero.
Pero te quiero. Te quiero. Y aunque me ahogara en mi propio llanto no sería capaz de dejarte ir.
Cariño, aunque me rompieras el corazón en mil pedazos te seguiría queriendo con cada uno de los trozos.
Y ese es mi gran problema, que eres tú, soy yo....y el nosotros se me resiste.
Ayuda. Mis ojos gritan que ya les duele amar.
martes, 29 de diciembre de 2015
Desahogo parcial.
Yo, que soy todo corazón,
que me rompo si me rozas
y me rozo si te acercas...
Yo, que lo único que sé hacer es quererte, no puedo evitar compararme con tus musas, tan perfectas...Ellas tienen unas piernas que dan vértigo, unos ojos tan brillantes como sus sonrisas y el carmín rojo impecable en sus labios. En mí lo único que brilla es la tristeza, que pasea de la mano con mi inseguridad. Mis piernas tienen más arañazos que la bici vieja del desván y mis labios están cortados porque ya no los besas.
Déjame decirte, corazón, que no puedo darte nada que ellas no te den. Y créeme, amor mío, que tiemblo todas las noches pensando en el qué sería de mi si tú decidieras cambiarme. Y sólo encontré una respuesta:
Yo perdería al chico de mi vida, pero tú...
Tú perderías unas manos que se enamoraron de tu espalda, unos ojos que echarían de menos tu sonrisa, y lo más importante; una chica que te iba a amar incondicionalmente.
