martes, 29 de diciembre de 2015

Desahogo parcial.

Yo, que soy todo corazón,
que me rompo si me rozas
y me rozo si te acercas...

Yo, que lo único que sé hacer es quererte, no puedo evitar compararme con tus musas, tan perfectas...Ellas tienen unas piernas que dan vértigo, unos ojos tan brillantes como sus sonrisas y el carmín rojo impecable en sus labios. En mí lo único que brilla es la tristeza, que pasea de la mano con mi inseguridad. Mis piernas tienen más arañazos que la bici vieja del desván y mis labios están cortados porque ya no los besas.

Déjame decirte, corazón, que no puedo darte nada que ellas no te den. Y créeme, amor mío, que tiemblo todas las noches pensando en el qué sería de mi si tú decidieras cambiarme. Y sólo encontré una respuesta:
Yo perdería al chico de mi vida, pero tú...
Tú perderías unas manos que se enamoraron de tu espalda, unos ojos que echarían de menos tu sonrisa, y lo más importante; una chica que te iba a amar incondicionalmente.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Muérdeme

Te adaptas tan bien a mi cintura, que confundo bailar contigo con poesía. Me besas tan despacio, que confundo tus labios con amor. Por eso, mi vida, bésame rápido, que me llevo mal con las ilusiones y mi corazón siempre acaba sollozando. Muérdeme, recuérdame a que estamos jugando.

Vueltas.

La primera vez que te tuve 
a milímetros de distancia, 
acababas de regalarme un concierto 
privado
de mis canciones favoritas
a piano. 
Dime,
como querías que no me volviesen loca 
tus manos. 
La primera vez
que tuve ganas de besarte 
estaba a menos de dos milímetros de ti. 
Y lo peor no fue aguantar la tentación 
de morderte los labios, 
créeme, 
sino saber el porqué.
 
Te busqué en una fiesta en la playa,
eran las tres y tú no me besaras, 
eran las seis y el alcohol recorría mis venas. 
Buscaba en otras tu boca,
buscaba en otros tu esencia,
Otro intento fallido que sumar a la colección,
porque cariño,
nadie se compara a ti.
Te ibas y volvías
te marchabas y venías.

Casi dos años después me buscaste,
lo recuerdo bien,
"No intentes evitar lo inevitable"
me dijiste,
me agarraste,
me llevaste a tus labios
y en ese momento supe que la felicidad,
no solo existe,
sino que me estaba besando.

Hoy estás aquí, escuchando Ludovico Einaudi
pero el miedo de perderte no cesa, 
el sabor de echarte de menos
no se va de mi boca. 
Así que déjame decirte que
si te marchas arañándome la piel, 
que sea sin excusas. 
Si te quedas besándome la espalda, 
que sea para siempre.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Momentos inevitables.

"No intentes evitar lo inevitable"

Hay acciones que simplemente ocurren, sin un porqué, sin avisar. 
Porque eses momentos son los que de verdad te marcan (sin dejar herida).
Así es como llega el amor, sin cita previa y a borbollones.
Amor es que me beses y el tráfico de una noche en Madrid se detenga,
que me acaricies y las teclas de tu piano entren en cólera de celos,
que me abraces tan fuerte hasta que mis vértebras se crean plástico de burbujas.
Y entonces me inunda el alma, el corazón, los pulmones...
Me aprieta tan fuerte que no puedo respirar, 
me ata tanto que mi corazón no puede latir.
Sin darme cuenta un: "Estoy enamorada de ti" escapa entre mis labios,
de los tuyos se fuga una sonrisa tímida
y en ese preciso instante sé que la vida merece la pena
si eres tú con quien puedo compartirla.


LLega.

Cuando no lo espero,
llega.
En un día cualquiera,
en el minuto menos previsto,
con su extravagancia de la mano.
Siempre fue diferente
a los demás,
no para el mundo,
sino para mí.

Y como llega, 
se va.